
Nuestra finca
Chalabal significa ‘cueva del jaguar’ en lengua maya.

Cuatro generaciones en la cueva del jaguar.
La finca nació en 1880, con Jorge Bulnes, en laderas que eran territorio de jaguares — por eso la llamaban Chalabal. Mi familia la cuida desde 1930: mi bisabuelo la levantó, mi abuela la reconstruyó después del terremoto del 76, mi padre la modernizó. Hoy la manejamos juntos.
Acatenango, Chimaltenango · suelo volcánico · 1,600–2,100 msnm
Primeros registros de cultivo de café en la finca, bajo su primer propietario, Jorge Bulnes. Ya entonces la llamaban Chalabal — 'cueva del jaguar' en lengua maya — porque estas laderas eran territorio de jaguares.
Miguel Soto, mi bisabuelo, caficultor reconocido, adquiere la finca. Moderniza el beneficio, ordena la plantación, y el café de Chalabal empieza a ganarse un nombre en la región.

El terremoto del 76, con epicentro a 50 kilómetros, derrumbó todo lo que generaciones habían construido. Mi abuela Nydia levantó la finca de entre los escombros: eran tiempos difíciles, y ella los llevó con una fuerza serena que todavía nos guía. Dos años después, el beneficio volvía a trabajar.
La tierra se divide y la parte alta se convierte en Chalabal Estrella. Mi padre moderniza la finca: reciclaje de agua, renovación de cafetales — producir mejor cuidando más.
Junto a mi padre manejo la finca, cuarta generación, buscando siempre mejores resultados con un enfoque que no cambia: la gente primero.




La calidad no solo se cuenta desde el origen, también se refleja en la taza.
Del volcán a tu casa en dos días.
